Llevaba años levantándome varias veces por la noche. El Dr. Arreola me explicó todo con claridad y el tratamiento cambió por completo mi descanso.
El cólico renal es uno de los dolores más intensos que existen, pero hoy se trata de forma rápida y, en la mayoría de los casos, sin cirugía mayor. El Dr. Arreola diagnostica la causa y elimina la piedra con técnicas modernas como el láser.

Son acumulaciones duras de minerales y sales —cálculos o litiasis renal— que se forman dentro del riñón. Mientras están quietas pueden no doler; el problema aparece cuando se mueven hacia la vía urinaria y la obstruyen.
El cuadro clásico es el cólico renal. Estos son los síntomas más frecuentes:
En la espalda baja o el costado, que aparece en oleadas. Es muy característico.
El dolor puede irradiarse hacia el abdomen bajo, la ingle o los genitales.
La orina puede salir rosada, roja o turbia al lastimar la vía urinaria.
El dolor intenso suele acompañarse de malestar estomacal y vómito.
Ganas frecuentes de orinar, en poca cantidad, o ardor al hacerlo.
Si hay fiebre o escalofríos, puede haber infección: requiere atención urgente.
Acude de inmediato si al dolor se suman fiebre o escalofríos, si no puedes orinar, si el dolor es incontrolable o si el vómito te impide hidratarte. Una piedra que obstruye con infección es una urgencia urológica.
Casi siempre influye más de un factor. Conocerlos ayuda a tratarlas y, sobre todo, a evitar que regresen.

El tratamiento depende del tamaño, la ubicación y tus síntomas. La mayoría se resuelve sin cirugía abierta.
Para piedras pequeñas: hidratación y, a veces, medicamento que facilita su paso.
Rompe la piedra desde fuera, sin incisiones, para que se elimine en fragmentos.
Se accede por la vía urinaria y se fragmenta la piedra con láser. Sin cortes en la piel.
Para piedras muy grandes, por una punción pequeña en la espalda. Mínimamente invasiva.
Manejo adecuado del cólico para que pases el episodio agudo con tranquilidad.
Estudiamos la piedra para evitar que vuelvan a formarse en el futuro.
Con honestidad: no todas las piedras "se disuelven" con remedios o medicamentos, y esperar de más puede dañar el riñón. La hidratación ayuda, pero el tratamiento correcto se decide según el tipo y el tamaño de la piedra.
Atención ágil del cólico y un plan para que las piedras no regresen.
Lo primero es calmar el dolor y estabilizarte si llegas en crisis.
Ultrasonido o tomografía para ubicar la piedra y medir su tamaño. De ahí depende el tratamiento.
Expulsión asistida, litotricia, láser o cirugía percutánea según tu caso.
Estudiamos de qué está hecha para entender por qué se formó.
Ajustes de hidratación y dieta para reducir el riesgo de que regresen.
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Manejo de cálculos renales con técnicas modernas —láser y litotricia— y un enfoque que no solo retira la piedra, sino que busca evitar que vuelva, en hospitales de primer nivel de la CDMX.
Llevaba años levantándome varias veces por la noche. El Dr. Arreola me explicó todo con claridad y el tratamiento cambió por completo mi descanso.
Me operó de la próstata con láser HoLEP. Sin dolor, recuperación rápida y una atención impecable. Quedé muy agradecido con el doctor y su equipo.
Acompañé a mi esposo. El doctor es paciente, explica con calma y nos dio mucha confianza desde la primera consulta. Excelente urólogo.
Pensé que necesitaría una cirugía mayor y resultó que con el tratamiento adecuado bastó. Honesto, claro y muy profesional. Lo recomiendo.
Estudio de próstata completo y diagnóstico claro el mismo día. Trato humano y cero prisas. Por fin un urólogo que explica bien.
Atención de primera en ABC Observatorio. El Dr. Arreola resolvió todas mis dudas sobre la próstata sin prisas. Muy recomendable.
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Son acumulaciones duras de minerales y sales (cálculos renales o litiasis renal) que se forman en el riñón. Pueden quedarse sin molestar o moverse hacia la vía urinaria, donde suelen causar un dolor intenso llamado cólico renal.
El más típico es un dolor intenso en el costado o la espalda que puede bajar hacia la ingle, a menudo con náusea o vómito. También puede haber sangre en la orina, ardor o ganas frecuentes de orinar. La fiebre es una señal de alarma.
Influyen beber poca agua, una dieta alta en sal o proteína, los antecedentes familiares, algunas infecciones urinarias y niveles altos de ácido úrico o calcio. Estudiar la piedra ayuda a saber por qué se forman en tu caso.
Las pequeñas suelen expulsarse solas con hidratación y, a veces, medicamento que facilita su paso. Las más grandes no se disuelven con remedios y requieren litotricia o láser. No todas se disuelven, así que conviene valorarlas.
Acude de inmediato si al dolor se suma fiebre o escalofríos, si no puedes orinar, si el dolor es incontrolable o si el vómito impide hidratarte. Pueden indicar infección u obstrucción, que requieren atención urgente.
Según tamaño y ubicación: litotricia extracorpórea (ondas de choque sin incisiones), ureteroscopia con láser (por la vía urinaria) y, para piedras muy grandes, cirugía percutánea. La mayoría no requiere cirugía abierta.
Lo más importante es tomar suficiente agua a diario. Además ayuda moderar la sal, cuidar la dieta según el tipo de piedra y dar seguimiento si ya has tenido cálculos, porque tienden a repetirse.
Los remedios caseros no resuelven la causa. La hidratación ayuda, pero el dolor del cólico suele necesitar tratamiento médico, y una piedra que obstruye requiere atención. No conviene esperar si el dolor es intenso o hay fiebre.
Depende del tamaño de la piedra y del procedimiento necesario. Tras la valoración y los estudios se comparte un presupuesto claro. Puedes pedir información por WhatsApp.
Si tienes dolor, sangre en la orina o ya te detectaron cálculos, agenda una valoración con el Dr. Arreola para tratarlos con técnicas modernas.
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